viernes, 30 de enero de 2009

Pasos

La hojarasca resuena bajo mis pasos, antes de ser pasos. Son pesados, son pasivos, impávidos pasos míos. Pero es un crujir pausado, de ritmo marcado, de marcha triunfal, de marcha fúnebre. Pues cuando mis pasos apenas resuenen, habré vencido, habré derrotado, habráse visto, la muerte a mis pies, y humillado.

Enredo mis pasos, los que serán mi camino, en vueltas y redobles, en zancadas y mandobles de viento decidido, de viento qué he perdido, pero viendo que he ganado, ¡ah! sonrío y es todo solo un crujido.

Hasta entonces aquí espero, sentado. A que vengan a buscarme mis pasos, que no son pasos, son (mi) camino.


"Basta por esta noche cierro
la puerta me pongo
el saco guardo
los papelitos donde
no hago sino hablar de vos
mentir sobre tu paradero
cuerpo que me has de temblar".

Tiempo

Qué del número infinito, perdió en tu voz el tiempo, en las fauces del olvido, trémulo, vacío tiempo.
A la vez son las barcas echándose al sol, volviendo a la mar, calmas, serenas.
Incluso un niño de arena, débil, vuelto del revés de su timidez innata. Allá se ve su madre, su virilidad: postergada.
Viene el inconcluso que se quiso creer joven ya de puro viejo, martilleando con su discurso consabido, premeditado. No queda sino que archivar sus dudas, y dejarle medio cajón vacío donde lamentarlas.

Pero pasa. El tiempo pasa, la vida, el humo, las ciudades, los hombres. Pasa.
Se alza un brazo, con forma de nube, que decide exigir, transigir, volverse loco. Tratar de entender cómo no pudo hacer al tiempo su soborno. Pero ya no es nube, perdió su forma. Y pasa...


"Y era su voz, su voz, su forma de mirar, y era su voz, su voz, su forma de tocar..."

martes, 27 de enero de 2009

Tú y tu nombre

Tienes nombre de final, y cuerpo de perdida.
No tocar, podría ser verdad.
Te dejan pasar, y pasas sin mentir, pero también sin mirar.
Mal tiempo, en general, para no tener nada más que un nombre con el que poner punto final.

Así sea.


"Llorar improvisando; de memoria.
Llorar todo el insomnio... y todo el día".

domingo, 28 de diciembre de 2008

Nacer, morir, y sobre todo joder

¿Estás ahí? Ya ha llegado el momento.
...
Sé que es díficil, pero no tienes opción.
...
Sí, sí, lo sé. Y posiblemente yo no tuviera valor, pero ya es tarde para ti.
...
Claro, sí, lo comprendo.
...
Bueno, si tienes miedo sólo tienes que pensar en mí, ya lo sabes, yo siempre estoy a tu lado.
...
Ya, ojalá ahora también pudiera.
...
Yo también, y lo sabes.
...
De acuerdo, ya no podemos esperar más.


Salta.



"I'm afraid inside my head..."

martes, 23 de diciembre de 2008

La canción de la duermevela

Me despierto con la música chirriante de la caja de la bailarina. Lleva años rota, o a lo mejor la bailarina a veces decide por la noche ponerse a bailar. Me levanto y veo el polvo que ha levantado. Cuanto más me acerco más fuerte puedo oír su melodía, imparable. Es dulce e interminable.
De pequeño le tenía miedo, pensaba que alguien vivía allí dentro y esperaba que se hiciera de noche para tocar en su instrumento una y otra vez la misma canción.
Me acurrucaba en la cama, me tapaba hasta los ojos, y esperaba que parara, o que amaneciera.

Hay algo terrorífico en ser niño, pero el tiempo te quitará hasta el miedo.

Cuando llego a su lado consigo cerrar la caja de música y vuelvo a la cama.


"Unos creen en la guerra, otros en el paraíso. Yo por mi parte sólo creo en Ella. Buscadme allí"

jueves, 6 de noviembre de 2008

"¿Por qué todo ha de ser color de rosa?"

Eres un ser cruel, pobre y desaliñado que dormita sobre verde y sueña en añil. Pero despierta en gris y negocia en negro. Viste marrón y se atraganta de amarillo. Por no hablar del rojo de tus ojos, del azul anochecido de tus ojeras.

Pobre arcoiris.


En la mañana verde quería ser corazón
y en la tarde madura quería ser ruiseñor.
Alma, ponte color naranja,
alma, ponte color de amor.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Allá

No es sino un lugar donde decir basta,
un recodo, un rincón, una rama que rueda.
¿A dónde creíste que llegarías,
con esos ojos, con esa alma,
con esa manera de execrar poesía?
¿Acaso fuiste tú quien desfiló
ante lluvias de tantos lugares?
No.
Yo te digo.
No fuiste tú.
Tú te quedaste, preferiste, invernaste
ahorrando, dulcificando, mortificando
escribiste, aferraste, antepusiste
tu labia, la mía, tu lengua,
que ya no, no es mía.

Allá puedes caer, reina. Reina de gatos.
Insulsa, no fuiste tú quien me quiso.
Pero seré yo quien te recomponga
de los mil pedazos de porcelana
que de ti quedaron, esparcidos.

Anda lejos, ni eso me diste.


Ya amanece, tú piensa lo que quieras,
si se te van las fuerzas,
las mías irán con ellas.